Marzo trae reapertura, procesos nuevos y también un sorteo. Pero antes de llegar a eso, quería contarles qué hay detrás de estas ideas para 2026.
Después de un tiempo de pausa, de trabajo puertas adentro y de procesos silenciosos, quería compartir una noticia importante para mi: en marzo el taller vuelve a abrir sus puertas.
Estamos entrando en la última etapa de la cosecha de la miel, un momento que marca el cierre de un ciclo y que, como sucede cada año, también ordena los tiempos del taller. Por eso marzo aparece como un punto de regreso: volver a abrir el espacio, a sentarme en el banco, a prender el soplete y a compartir nuevamente el trabajo con ustedes.
Este año comienza con ganas de renovación. De a poco estamos trabajando en una actualización de la imagen y de la estética de la marca. Mas que nada como una evolución natural, que acompañe mejor el momento en el que estoy y el camino que quiero recorrer de ahora en adelante.
Ese cambio de imagen viene acompañado también por una renovación de la tienda y de la web en general. En marzo lanzaremos algunos cambios, tanto en la forma de navegar como en la manera de presentar las piezas. La idea es que el espacio sea más claro, más simple y más cómodo de recorrer, y que acompañe mejor esta nueva etapa del taller. Esperamos que les guste y, sobre todo, que les facilite la experiencia.
También es un año de objetivos más claros. En este tiempo fui dándome cuenta de algo importante: una de las partes de la joyería que más disfruto —y que más me interpela— es el engaste de piedras, en particular, el engaste de piedras facetadas.
Por eso, este año tengo ganas de profundizar en ese universo y seguir formándome. Continuar practicando por mi cuenta, sí, pero también empezar a pensar en estudiar en una escuela, en aprender técnicas tradicionales de engaste y en encontrar espacios donde pueda seguir profesionalizándome en eso que hoy disfruto tanto hacer.
La reapertura del taller en marzo va a estar acompañada de un sorteo. Voy a estar sorteando una pieza que, de alguna manera, simboliza este momento y el desafío que me propongo para este año: el crecimiento de la tienda, la profundización en el oficio y la decisión de sostener un ritmo de trabajo pausado, que me permita darle a cada pieza el tiempo que necesita. Este ritmo pausado también va a marcar una presencia mas tranquila en redes sociales, lo que me permite enfocarme mas en los procesos del taller.
Gracias por estar del otro lado, por acompañar los tiempos, los silencios y también los nuevos comienzos.
Abrazo grande y buen comienzo de semana, Pablo.
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